Amnistía Internacional y decenas de organizaciones civiles emitieron una alerta oficial para los turistas que planean asistir a la Copa Mundial 2026. La advertencia señala un deterioro en la situación de los derechos humanos en Estados Unidos, atribuido a las políticas migratorias y el «autoritarismo» de la administración de Donald Trump. Según el organismo, la ausencia de garantías por parte de la FIFA y el gobierno estadounidense pone en riesgo a los visitantes.
Las organizaciones advierten que los viajeros podrían enfrentar denegaciones de entrada arbitrarias, detenciones en condiciones inhumanas y registros invasivos de dispositivos electrónicos y redes sociales. Se mencionan antecedentes de represión y discriminación racial en ciudades sede como Los Ángeles, Chicago y Minneapolis. El informe subraya que estos riesgos son una consecuencia directa de la retórica y acciones ejecutivas del actual mandatario.
Por su parte, la Asociación de Viajes de EE. UU., encabezada por Geoff Freeman, calificó la alerta como una «táctica política». Freeman destacó que el año pasado el país recibió a 67 millones de personas sin incidentes de esta naturaleza. El sector turístico teme que este mensaje afecte los ingresos de millones de trabajadores que dependen del evento deportivo más grande del mundo.
La FIFA se limitó a remitir a sus estatutos, asegurando que están comprometidos con el respeto a los derechos humanos internacionales. Sin embargo, los datos muestran una baja en el turismo internacional desde el regreso de Trump a la Casa Blanca. Factores como la prohibición de viaje a ciudadanos de 19 países y tensiones diplomáticas con aliados han generado un clima de incertidumbre previo al torneo.
El torneo, que arranca el 11 de junio, contará con 11 sedes en Estados Unidos, 3 en México y 2 en Canadá. La administración federal confía en que la agilización de visados compensará las críticas; no obstante, el contraste entre el mensaje de «unidad global» del fútbol y la política de fronteras cerradas de Washington es evidente.
Expertos en seguridad sugieren que el flujo migratorio masivo en ciudades fronterizas podría intensificar los controles de seguridad. Esto, sumado a las acusaciones de discriminación racial, crea un escenario complejo para los aficionados extranjeros. Las organizaciones de derechos civiles insisten en que la advertencia es una medida de protección necesaria ante la falta de protocolos claros de la FIFA.
Finalmente, el impacto económico del Mundial se estima en miles de millones de dólares, pero la reputación de Estados Unidos como destino seguro está bajo la lupa. La comunidad internacional observa con atención si la logística deportiva podrá superar las barreras ideológicas impuestas desde la oficina oval en este 2026.












