En una decisión que refuerza la identidad cultural de México, la Cámara de Diputados aprobó declarar el 27 de octubre de cada año como el “Día Nacional del Xoloitzcuintle”, una efeméride que busca reconocer el profundo significado histórico y simbólico de esta emblemática raza canina originaria del país.
La propuesta fue avalada con 433 votos a favor, sin votos en contra y cuatro abstenciones, y ahora será turnada al Senado para su eventual ratificación. Durante la presentación del dictamen, la diputada Nadia Navarro, del Partido Revolucionario Institucional, destacó que el Xoloitzcuintle no solo es una raza endémica, sino también un símbolo arraigado en los hogares, la historia y la identidad nacional.
El proyecto aprobado retoma iniciativas presentadas tanto por Navarro como por la diputada Ana Erika Santana, del Partido Verde Ecologista de México, las cuales fueron analizadas por la Comisión de Gobernación y Población antes de recibir un dictamen favorable el pasado 3 de marzo.
El documento legislativo subraya el lugar singular que ocupa el Xoloitzcuintle en la cosmovisión mesoamericana. Desde tiempos prehispánicos, este perro ha sido representado en códices y crónicas coloniales como un guía espiritual que acompaña a las almas en su tránsito hacia el Mictlán, el inframundo de la tradición mexica y náhuatl. Esta creencia se mantiene viva en la tradición oral de diversos pueblos indígenas, como los nahuas, mixtecos y zapotecos, donde se le reconoce como protector de los hogares y acompañante de los difuntos.
La relevancia histórica del Xoloitzcuintle también se respalda en hallazgos arqueológicos en distintas regiones del centro del país, que evidencian su presencia desde épocas antiguas. Sin embargo, su supervivencia no siempre estuvo garantizada: durante el virreinato, la introducción de especies europeas provocó su desplazamiento, llevándolo al borde de la desaparición. No fue sino hasta la década de 1950 cuando comenzaron los esfuerzos por rescatar y preservar la raza.
En la actualidad, el Xoloitzcuintle cuenta con reconocimiento internacional y se clasifica en tres tamaños oficiales: estándar, intermedio y miniatura. Además, su presencia ha trascendido al ámbito artístico, donde ha sido retratado por figuras clave del arte mexicano como Diego Rivera, Frida Kahlo, Rufino Tamayo, Francisco Toledo, Juan O’Gorman y Raúl Anguiano, consolidándose como un ícono visual de la mexicanidad.
La elección del 27 de octubre no es casual. Dentro de las celebraciones del Día de Muertos, esa fecha está dedicada a honrar a los animales fallecidos, en especial aquellos que brindaron compañía o servicio a los humanos. En este contexto, el Xoloitzcuintle adquiere un significado aún más profundo como vínculo simbólico entre el mundo de los vivos y el de los muertos.
El dictamen enfatiza que esta nueva conmemoración no solo busca reconocer al Xoloitzcuintle como patrimonio cultural vivo, sino también fomentar su preservación, difundir su historia y promover políticas públicas que garanticen su protección. Asimismo, se plantea como una oportunidad para fortalecer la educación sobre las raíces espirituales y culturales de México, así como la relación ancestral entre el ser humano, los animales y la naturaleza.
Con esta iniciativa, el país no solo honra a una de sus especies más representativas, sino que reafirma el valor de sus tradiciones y la riqueza de su herencia cultural.









